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La niña y las rosas

La niña y las rosas comienza en una casa muy humilde, vivían una mamá con sus hijos pequeños. Un día la mamá enfermó gravemente y la hermana mayor debió hacerse cargo de la familia.

Juliana, que así se llamaba, era una niña delgada y hermosa, de cabello sedoso, que trabajaba todo el día sin quejarse para ayudar a su familia.

La niña sembraba y cosechaba las rosas más hermosas que se hubiesen visto, las que llevaba a la plaza del pueblo para vender. Como sus rosas eran tan bellas, no tenía problemas para venderlas y de este modo, toda su familia tenía alimento.

Un día mientras recogía sus flores, se le acercó una anciana muy delgada y modesta que le preguntó:

– ¿Hermosa niña, tendrías algo para darme de comer? Hace días que no como y ya no puedo soportar el hambre.

La niña, que era tan hermosa en su interior como por fuera, se lamentó de no tener comida para ofrecerle, pero le pidió que la acompañara a la plaza para vender las rosas.

Cuando vendió las rosas, compró tres panes. Dejó uno para su familia y regaló los otros dos a la anciana. Juliana no se preocupaba por la comida perdida, ya que pensaba que podría seguir vendiendo rosas al día siguiente, pues era joven y fuerte, pero la anciana ya no podía trabajar.

La anciana se mostró muy agradecida con la niña y le obsequió una bolsita con semillas, recomendándole que las sembrara esa misma noche.

La niña obedeció el consejo y cuando al día siguiente fue a recoger las rosas como cada mañana, se encontró con la sorpresa de que las semillas que le diera la anciana ya habían brotado, y no sólo eso, sino que eran mucho más bellas que las que ella misma sembraba.

Muy contenta se fue a la plaza con las cestas llenas de preciosas rosas y las vendió muy pronto. Las rosas continuaron brotando y cada día se vendían más. De este modo, la niña logró hacer mucho dinero para comprar una casa y mantener a toda su familia sin problemas.

La anciana nunca volvió a aparecerse por aquel pueblo, pero la niña nunca la olvida y siempre le estará agradecida.

Valores del cuento “La niña y las rosas”

Este cuento nos enseña lo importante que es ayudar al prójimo y cómo una acción bondadosa siempre tiene su recompensa si la realizamos desinteresadamente.